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El 47% de los talleres ya ha tenido que rechazar trabajos por falta de medios

Un estudio refleja las dificultades de la posventa independiente para asumir reparaciones que requieren nuevos equipos y profesionales especializados.

Casi la mitad de los talleres consultados en un estudio internacional de Roland Berger reconoce haber tenido que rechazar trabajos relacionados con sistemas ADAS por no disponer del equipamiento necesario o de personal con la formación adecuada.

El dato, que alcanza el 47%, procede del informe Automotive Aftermarket Pulse 2025, elaborado a partir de una encuesta a 600 talleres y 6.000 propietarios de vehículos en 13 mercados, entre ellos España. El resultado pone sobre la mesa una cuestión que va más allá de la incorporación de nuevas tecnologías al automóvil: hay reparaciones que algunos talleres ya no pueden asumir.

No poder aceptar una reparación también tiene un coste

Para un taller, rechazar un trabajo no significa únicamente perder una operación concreta. También puede suponer que el cliente busque otro establecimiento para esa reparación y que, en algunos casos, termine llevando allí otras intervenciones en el futuro.

El problema adquiere mayor importancia cuando las operaciones que quedan fuera empiezan a ser cada vez más habituales. Los vehículos incorporan más sistemas electrónicos y las intervenciones sobre determinados componentes pueden requerir equipos específicos, procedimientos concretos y acceso a información técnica.

La decisión de invertir en estos medios tampoco resulta sencilla para todos los negocios. El coste del equipamiento y de la formación tiene que guardar relación con el volumen de trabajos que el taller puede realizar, especialmente en talleres independientes con una estructura más pequeña.

Por eso, la cuestión no es únicamente si existe tecnología disponible. También lo es si todos los talleres tienen capacidad para incorporarla a su actividad.

Una diferencia que puede crecer entre talleres

La situación puede acabar marcando diferencias entre establecimientos. Los talleres que cuenten con el equipamiento necesario y profesionales preparados podrán asumir reparaciones que otros tendrán que derivar.

Esto puede afectar especialmente a operaciones relacionadas con vehículos más modernos, en los que la electrónica tiene un peso cada vez mayor. La capacidad técnica empieza a convertirse también en una cuestión comercial: poder aceptar un determinado trabajo puede ser una ventaja frente a otros talleres de la zona.

El estudio de Roland Berger apunta además a una dificultad que no se resuelve únicamente comprando equipamiento. La falta de personal cualificado es otro de los motivos por los que los talleres están rechazando trabajos. Encontrar profesionales con los conocimientos necesarios y mantener actualizada su formación se convierte así en otra parte de la inversión.

El taller tendrá que decidir hasta dónde puede llegar

La evolución tecnológica está obligando a los talleres a tomar decisiones sobre qué reparaciones pueden asumir y cuáles deben derivar a otros establecimientos. No todos los negocios podrán invertir al mismo ritmo ni ofrecer exactamente los mismos servicios, y esa diferencia puede hacerse más visible a medida que aumente el número de vehículos que necesitan intervenciones específicas.

El dato del 47% no significa que casi la mitad de los talleres no pueda trabajar con ADAS en general. Lo que refleja es que una parte importante de los establecimientos consultados se ha encontrado ya con trabajos que no podía asumir por falta de medios o de personal.

Para la posventa independiente, el reto está en encontrar el equilibrio entre invertir en nuevas herramientas, formar a los profesionales y mantener una actividad suficiente que permita rentabilizar esa inversión.

Y esa puede ser una de las cuestiones que más marque la evolución del taller en los próximos años.


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