martes, abril 23, 2024

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La carga inalámbrica de coches eléctricos, cada vez más cerca de ser una realidad

¿Es posible cargar los coches eléctricos de forma inalámbrica?

La carga inalámbrica de coches eléctricos es una tecnología que permite transmitir energía eléctrica sin cables, mediante campos magnéticos que se generan entre dos bobinas: una emisora y otra receptora. Esta forma de recarga ofrece varias ventajas, como la comodidad, la seguridad y la eficiencia, ya que evita el uso de enchufes, cables y conectores que pueden deteriorarse o provocar accidentes.

La carga inalámbrica de coches eléctricos no es una novedad, ya que se utiliza desde hace años para cargar dispositivos como teléfonos móviles, cepillos de dientes o cocinas de inducción. Sin embargo, su aplicación al sector del automóvil ha sido más lenta, debido a los retos técnicos y normativos que implica.

Uno de los principales desafíos es lograr una potencia de carga suficiente para recargar las baterías de los coches eléctricos en un tiempo razonable. Actualmente, la mayoría de los sistemas de carga inalámbrica disponibles ofrecen una potencia de entre 2 y 7 kW, lo que supone unas 8 o 10 horas para una carga completa. Sin embargo, se están desarrollando sistemas más potentes, que pueden llegar a los 22 kW o incluso a los 50 kW, lo que reduciría el tiempo de carga a una o dos horas.

Pros y contras de la carga inalámbrica del coche

Otro de los obstáculos es la falta de un estándar universal que garantice la compatibilidad entre los diferentes sistemas de carga inalámbrica y los diferentes modelos de coches eléctricos. Actualmente, existen varias iniciativas para definir un protocolo común, como el consorcio internacional SAE (Society of Automotive Engineers), que ha publicado una norma técnica para la carga inalámbrica de vehículos ligeros, o el proyecto europeo Unplugged, que busca desarrollar una infraestructura de carga inalámbrica interoperable y eficiente.

La carga inalámbrica de coches eléctricos también plantea algunos interrogantes sobre su impacto ambiental y social. Por un lado, se cuestiona si esta tecnología es más o menos eficiente que la carga convencional, es decir, si se pierde más o menos energía en el proceso de transmisión. Según algunos estudios, la eficiencia de la carga inalámbrica puede ser comparable o incluso superior a la de la carga por cable, siempre que se optimicen los parámetros de diseño y operación de los sistemas. Por otro lado, se plantea si la exposición a los campos magnéticos que genera la carga inalámbrica puede tener efectos nocivos para la salud humana o animal. Al respecto, se afirma que los niveles de exposición son muy inferiores a los límites establecidos por las autoridades sanitarias, y que no se han encontrado evidencias de riesgos significativos.

A pesar de los desafíos y las incertidumbres, la carga inalámbrica de coches eléctricos es una tecnología que avanza a pasos agigantados, y que cuenta con el respaldo de importantes actores del sector automotriz. Algunas marcas, como BMW, Hyundai o Genesis, ya han lanzado o anunciado modelos de coches eléctricos que incorporan la opción de la carga inalámbrica. Asimismo, algunas empresas, como Qualcomm, WiTricity o Evatran, ya ofrecen soluciones de carga inalámbrica para el mercado doméstico o comercial. Además, se están explorando otras posibilidades más innovadoras, como la carga inalámbrica dinámica, que permitiría recargar los coches eléctricos mientras circulan por la carretera, sin necesidad de detenerse.

La carga inalámbrica de coches eléctricos es, sin duda, una de las tendencias que marcarán el futuro de la movilidad sostenible. Su desarrollo y difusión dependerán de la capacidad de superar los retos técnicos y normativos, de demostrar su viabilidad económica y ambiental, y de satisfacer las necesidades y expectativas de los usuarios.

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